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MalagetaRD, un nombre, una Historia, un simbolo, su Significado: El bayrum o malagueta es un árbol oriundo de las Antillas y la Guayana (Pimenta racemosa), de cuyas hojas se obtienen unos aceites esenciales, muy aromáticos, que se conocen también como bayrum.El bayrum es un árbol de las myrtaceae que puede llegar a tener entre 4 y 8 metros de altura, con tronco recto, copa frondosa, crecimiento lento, raíces profundas y vida bastante larga. También se llama bay- rum a un agua de Colonia o loción para después de afeitarse que se obtiene de las hojas del bayrum o malagueta, las cuales tienen un perfume agradable y característico, de variados usos en perfumería, muy empleado en el siglo XX, aunque su uso es ahora mucho menos frecuente. Malageta, Trantando de Cambiar el Significado de la Historia y aplicado a un nuevo genero, Variando la musica tradiccional del Regae, Hip-hop y la musica urbana, enfocando los problemas sociales, de los barrios empobrecidos por el abandono de las autoridades, que solo visitan eso lugares cuando se van en busca de los Votos que les llevaran o les mantendran en una posicion privilegiada.
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HISTORIA Argentina Beat/Crónicas del primer rock argentino (Argentina/2006). Investigación, guión y dirección: Hernán Gaffet. Fotografía: Diego Poleri. Montaje: Mariana Lifschitz. Locución: Lalo Mir. Producción musical: Litto Nebbia. Presentada por Primer Plano. Hablada en español. Duración: 130 minutos. Calificación: para todo público. Si bien ya fue visto en el Bafici de 2006, el documental con el que Hernán Gaffet recupera la historia de los comienzos del rock nacional, hasta promediar la década del 70, llega después de Que sea rock , que intentó, y logró ofrecer, pero a medias, un panorama de lo que ocurrió después, y ahora mismo, en este universo. Gaffet acierta a la hora de plantear este tipo de desarrollo que informa al público qué era lo que ocurría en la Argentina mientras nacía y crecía este fenómeno musical que suele sintetizarse con el vago término rock. Así, de la historia de la cultura y sus enfrentamientos con diferentes formas de censura, presenta una interesante selección de noticieros cinematográficos de tono moralista que juzgan desde las películas o programas que se ven por TV, en su afán de justificar y exigir más restricciones y censuras, hasta exponentes del arte y la vanguardia, como lo fue el Instituto Di Tella y todo su entorno. En lo que dicen esos mismos noticieros, Gaffet permite descubrir cómo era la mirada del poder a esos "hippies" argentinos y cómo la industria -la de los jeans y las zapatillas Flecha- terminaría dando su visto bueno a las nuevas modas. Al mismo tiempo, aprovecha para mostrar al pionero Eddie Pequenino (en un clip memorable), a Sandro y hasta algún flasheo de El club del clan , que difundió finalmente por TV y a todo el país, una música que si bien no era necesariamente rock, estaba cambiando el gusto de la juventud, cada vez más alejado del tango, que se había mantenido muy firme hasta promediar la década anterior. Moris y Pajarito Zaguri aparecen más o menos como los auténticos fundadores del rock vernáculo, en Villa Gesell cuando todas sus calles eran de arena, en ese bolichito conocido como Juan Sebastián Bar. No son los únicos, Los Gatos, Tanguito, Almendra, Manal, Arco Iris, Vox Dei, Los Abuelos de la Nada, Pappo, Pedro y Pablo y muchos otros aparecen, en imágenes en blanco y negro, o en color "llovidas", y en los recuerdos de artistas, además de Moris y Zaguri, de Litto Nebbia, Ricardo Soulé (que hace una memorable versión acústica de Presente ), Javier Martínez, que habla de aquellos tiempos de La cueva, con y mucha nostalgia, los más reflexivos de la mano de Pipo Lernoud, Miguel Grinberg y Alfredo Rosso. Entusiasmado con tanto material, a Gaffet le costó compactar algo más tanto el desarrollo de lo histórico colateral como las anécdotas de los entrevistados, y así incluir otras, de otros de los protagonistas de aquellos tiempos, que todavía pueden aportar piezas a este inmenso rompecabezas, así como algunos fragmentos más de temas que hicieron historia en aquellos buenos viejos tiempos. La voz de Lalo Mir resulta la adecuada por dos motivos: ser tan conocida como precisa y con un tono que recuerda, más de una vez, a la vieja Radio Colonia, la emisora que en los momentos cruciales de aquellos tiempos, acostumbraba a contarnos desde la otra orilla del Río de la Plata, lo que ocurría aquí mientras reinaba, como era frecuente, un silencio al menos inquietante. |
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